Carbón vegetal es el residuo sólido que queda cuando se "carboniza" la madera, o se le "hidroliza", en condiciones controladas, en un espacio cerrado, como es el horno de carbón.
Los métodos modernos tecnológicos de producción de carbón de leña, no permiten ninguna entrada de aire; la consecuencia
es un mayor rendimiento, ya que no se quema un exceso de madera y se facilita el control de la calidad.
El carbón vegetal puede extraerse tanto de las reforestaciones como de los bosques naturales, los productos de raleo, las limpiezas de sotobosque y la madera muerta pueden ser transformados en carbón, facilitando la recuperación de tales maderas y aportando de este modo a una de las mayores fuentes de energía.
La madera sigue siendo la materia prima preferida y más ampliamente empleada, desde el punto de vista de la disponibilidad, de las propiedades del carbón vegetal final, y por sanos principios ecológicos.